Meditar es saber detenerse para entender y percibir, es vivir en plena conciencia. De este modo, aprenderemos a escuchar la música de nuestro mundo interior.
a) Detenerse, parar de moverse, de agitarse, cerrar los ojos para observar los pensamientos y las sensaciones que están en nuestro interior. Identificarlos sin fijaciones, simplemente hacerlos circular en cada uno de nosotros, percibiéndolos. Muchas veces para llegar a la calma tenemos que atravesar la confusión, el caos, los sentimientos de angustia y de dudas de nuestra interioridad. Es necesario aceptar estos estados tal cual nos llegan y hacerlos parte de nosotros mismos. Eso nos ayudará a conocernos mejor, a tener conciencia para mejorar y gestionar nuestra vida.
Quedarse inmóvil durante todo ese tiempo y, en silencio, permitir que la calma nos envuelva con su cálida temperatura, con ese calor interno que nos envuelve y nos mantiene con vida. Este es el primer estadio de la meditación. Es posible que se necesite cierto tiempo para llegar a percibir este resultado, ahí, en ese momento empieza la sabiduría, incluyendo la paciencia sin juzgar y sin apriori, únicamente permaneciendo en la neutralidad y la humildad.
b) Desarrollar la plena conciencia es saber detenerse para conectar con la vivencia sabiendo que, al mismo tiempo, estamos respirando y teniendo sensaciones y sentimientos. Que estamos en el “aquí y ahora” en ese preciso momento pero, también, que estamos formando parte del espacio que nos rodea. Dentro de ese espacio igualmente existen otras personas y otros objetos, además múltiples sonidos existentes y los pensamientos que muchas veces nos conducen a otras temporalidades…
La plena conciencia es saber contemplarse a uno mismo dentro de ese momento presente junto con el resto de objetos y sujetos que llenan también ese espacio y le dan entidad. Pero también se trata de contemplar el espacio del que formamos parte y llevar esa contemplación a un estado libre de juicios para vivirla en plenitud tal cual nos llega.
Muchas veces me han preguntado porqué no utilizo música de fondo durante los ejercicios de relajación o meditación que brindo como guía a mis pacientes, o en la aplicación de id-Stress. Yo simplemente respondo que es porque prefiero transmitir la importancia de la toma de conciencia, la contemplación de uno mismo y de nuestras emociones, evitando poner “parches” para tapar de modo superficial nuestras verdaderas emociones, problemas o tensiones en un momento dado.
Enseñar a conocernos aún mejor, a querernos y a aceptarnos, para eso, es necesario llegar a aprender que portamos con la más bella de las melodías: la de la respiración.
Es así que nos damos cuenta que todo nuestro mundo interno está en movimiento y que también nos habitan los pensamientos. Mientras más nos conozcamos, ¡más viviremos en la plena conciencia!
Por eso, debemos buscar al menos un momento al día para adquirir esta conciencia, queriéndonos y queriendo a los demás igualmente sería sin duda, una buena manera de cultivar la serenidad y la paz.
Tomar conciencia, también significa curarnos de los sufrimientos que nos retienen en la indiferencia y la ignorancia.
Finalmente, tomar conciencia nos ayudará a conocer los dos valores primordiales con los que estamos dotados: la libertad y la responsabilidad de mantener en cada uno de nostros la salud mental y física.
Ana Lombard.
Terapeuta en gestión del estrés y creadora de iD-Stress.