Estrés, la amenaza para directivos.

El estrés en el sitio de trabajo es algo común. Esta ilustración de James Reekie plasma muy bien lo que vivimos en los días difíciles en el trabajo.

El cansancio, los problemas para dormir y los dolores de cabeza son los síntomas más frecuentes del estrés. Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) el 28,7% de los directivos manifiesta sufrir estos síntomas de manera continuada.

Pensemos en la cusas más comunes del estrés: el ritmo de nuestras vidas, la presión social por alcanzar el éxito y el intento de conciliar la vida laboral y familiar. Añadamos la responsabilidad de tomar decisiones y una realidad económica más que complicada. ¿Qué obtenemos? Eso es, el cóctel perfecto para una buena dosis de estrés.

No son pocos los casos de estrellas del mundo empresarial que sufren de esta enfermedad, mencionada por algunos como el mal del siglo XXI. Y es que hasta ahora, uno de los mayores problemas de esta enfermedad era lo poco en serio que se la tomaban los médicos y las propias empresas. Muchos directivos, ante la presión de rendir al máximo nivel y el miedo a perder el sitio, evitan las bajas laborales por estrés. El caso es tan grave que el IE Business School decidió realizar un informe sobre la fuga de talento que provoca el estrés.

Según este informe, el 55,7% de los directivos españoles se ha planteado irse de España y abandonar su trabajo ante la difícil situación que tienen en su empresa. Además, el 40% reconoce que ahora toma las decisiones desde el enfado y la irritación con lo que el ambiente laboral resulta insoportable.

Según el psiquiatra Luis Rojas Marcos, “cuanto más incapaces nos sentimos de planificar nuestro día a día, incluyendo la parcela del trabajo, más espacio dejamos abierto para que el estrés y el miedo sacudan los cimientos de nuestra confianza”.

El informe señala que los lazos afectivos que seamos capaces de establecer dentro y fuera de la empresa son los “salvavidas” a los que debemos agarrarnos cuando nos atenaza el estrés. Así, para evitar que el estrés nos afecte seriamente debemos establecer un ambiente de transparencia y confianza en el equipo que gestionamos. Hacer que las personas se sientan arropadas ante situaciones de conflicto y respetar los horarios de trabajo también nos ayudará a desconectar cuando no estamos en la oficina, principio fundamental para reponernos del estrés inherente al trabajo.

¿Por qué Tengo Estrés?

Gestiona tu Estrés

Usa iD-Stress y gestiona tu estrés.

Hay muchas formas para gestionar el estrés. Si estás que no puedes, ¡pide ayuda! Usa iD-Stress y aprende de las técnicas que Ana Lombard nos propone.

Nos acabamos de encontrar una gran definición de estrés. El estrés es la descompensación entre las exigencias vitales y nuestras posibilidades. Es decir, queremos muchas cosas pero tenemos recursos limitados. Ergo la solución pasa necesariamente por encontrar el equilibrio, compensar las exigencias con las posibilidades.

Estaréis pensando que acabamos de descubriros el agua caliente; y tenéis toda la razón. Lo escrito arriba es más que sabido y lo realmente complicado radica en encontrar ese equilibrio… El catálogo de remedios y ayudas es extenso. Algunos, como los viajes, llevan usándose desde el siglo XIX. Otros, como iD-Stress, acaban de aparecer

Mercedes Aguirre Lipperheide, autora del libro Salud adulta y bienestar a partir de los 40, explica que el problema del estrés en la sociedad actual “surge cuando, en este mundo de locos en que vivimos, no solo nos ataca un tipo de estrés, sino varios al mismo tiempo, y esta acumulación acaba por agotar las inteligentes glándulas adrenales”. Aguirre, bióloga de profesión, propone prevenir el estrés, no dejar que este llegue a un punto en el que sea necesaria la intervención de un terapeuta. “El consumo de tabaco, la contaminación atmosférica, los conflictos personales o laborales, la frustración, la tristeza o una mala alimentación pueden ser factores estresantes”, apunta.

Pero volviendo al tema, ¿cómo encontrar ese equilibrio?  Los remedios son muy conocidos y todas las recomendaciones que os podamos poner aquí son archisabidas. Cada uno sabe qué le funciona, así que la pregunta es, ¿si sabemos qué nos funciona, por qué no usamos esas herramientas? Ana Lobard, la creadora de iD-Stress, comenta siempre que con bajarse iD-Stress no es suficiente, HAY QUE USARLO y hay que usarlo bien.  Dice lo mismo de cualquier otro remedio que escojamos. Encontrar un equilibrio no es fácil y hay que esforzarse para lograrlo.

Así que ya sabes, escoge el remedio que mejor te funcione, el que más te apetezca y con el que más cómodo te sientas, y empieza a equilibrar tu vida. Con disciplina aprenderás a gestionar tu estrés mejorando así tu calidad de vida.

¡Ánimo!

El estrés en día de elecciones

Un colegio canadiense espera el recuento de los votos. Cabe pensar que muchas de esas papeletas tienen a un votante estresado detrás. La imagen es de Fairfax County y cuenta con Algunos derechos reservados.

Viendo a los agotados políticos el día de elecciones uno casi siente pena por ellos. Remarcamos lo de “casi” porque la situación económica ha despertado no poco descontento con la clase política y son muchos que más que lástima, sienten algo de vergüenza. Pues de acuerdo con un artículo publicado en la sección de ciencia del New York Times, puede que a partir de ahora muchos no sientan ni eso.

El periodista Sam Roberts menciona en el rotativo americano un estudio científico que analizó la saliva de los votantes de un pequeño pueblo israelí justo antes de entrar al colegio electoral a ejercer su derecho a voto. Los resultados del estudio revelaron un alto nivel de hormonas segregadas por las glándulas suprarrenales, que se dedican, ni más ni menos, a regular las respuestas al estrés. ¿Quién dijo que ya no nos tomábamos en serio nuestra responsabilidad democrática? Parece que nuestra contribución a que uno u otro candidato gobierne puede provocar respuestas muy similares a cuestiones que forma directa en nuestro día a día.

Otros estudios confirmaron que, además de hacer pasar un mal rato al electorado, el estrés de los votantes puede tener efectos directos sobre los resultados de las elecciones. Los altos niveles de estrés nos hacen más propensos a tomar decisiones irracionales. Según expertos de la Universidad de Michigan el estrés puede ser la explicación al llamado “Síndrome de Kansas”, que se refiere a situaciones en las que el electorado vota en contra de sus propios intereses.

Los médicos israelíes creen que el hecho de votar en un lugar extraño es la causa más probable del estrés. Seguramente, la situación te será de lo más familiar: entrar en un lugar público, con colas de desconocidos, encontrar tu nombre en una lista, preguntarte constantemente si has hecho bien votando a tal opción política sino si has marcado esa opción o no te has equivocado de papeleta durante el proceso y un largo etcétera hasta que el voto entra en la urna y sales del colegio electoral angustiado pensando que, lo hayas hecho bien o mal, ya no tiene solución.

¡Uf! …Además ¡se acercan elecciones! El artículo da una solución. Para no agobiarte y poder ahorrarte ese mal trago: votar por correo. Además de hacerlo desde tu casa, te olvidas de planear dónde vas a estar el domingo de elecciones.

¿Sufres estrés tecnológico?

Dos personas andan por la calle mientras utilizan sus teléfonos móviles. La hiperconexión actual provoca estrés entre los profesionales. Es una imagen de Ed Yourdon que cuenta con Algunos derechos reservados.

La tecnología es a la vez una causa y un remedio del estrés contemporáneo. Sin ir más lejos, hace un rato hemos tenido que imprimir una documentación urgente. La impresora, que funcionaba perfectamente ayer, ha tardado una hora en dar señales de vida y sacar las hojas de papel debidamente impresas sin ruidos extraños, ni atascos, ni borrones. Lógicamente, mientras nos reuníamos todos alrededor de la impresora con cara de perplejidad, el teléfono ha seguido sonando y los correos electrónicos y mensajes saltaban alegremente en nuestros monitores y smartphones. ¿Os suena esta situación? Una hora de frustración y estrés inesperado causado por nuestra, por otra parte, querida tecnología.

La tecnología nos obliga a estar conectados todo el tiempo. Tenemos que estar disponibles en todo momento para “apagar un fuego” que nos llega del trabajo. Pero también contestar la llamada de nuestra madre, que si no respondes de inmediato se enfada. Todo eso mientras llegan notificaciones de Facebook, seguimos las informaciones de un congreso a través de Twitter y, cómo no, algo se estropea en el peor momento… La dependencia tecnológica de la sociedad actual nos hace el trabajo más fácil y es causa de muchas alegrías, pero también de no pocos “ataques” de estrés.

El estrés de cualquier tipo puede ser perjudicial, pero el tecnológico es inevitable a causa de la dependencia que tenemos de los gadgets que nos acompañan en nuestro día a día. Esperamos (y así debe ser) que la tecnología reduzca nuestro estrés, no que lo aumente, como sucede más a menudo de lo que nos gustaría.

Antes de hacer realidad la fantasía de tirar el ordenador y el iPhone por la ventana e irnos a vivir al campo (una vida que, probablemente, resistiríamos ni un mes), te proponemos algunos trucos para luchar contra el llamado “estrés tecnológico”:

Aprende los rudimentos del funcionamiento de tu ordenador. Ya que dependes de él, aprende a usarlo. Media hora resolviendo una cuestión es menos estresante que una hora de llamadas al informático y miradas de pánico a ese cuadro de diálogo que ha aparecido y no entendemos.

- Cuida tus equipos. Si trabajases como taxista cuidarías el coche, pues si trabajas con un ordenador, cuida tu herramienta.

- Utiliza la tecnología en pro de tu salud mental y tu productividad: usa la agenda de tu iPhone o algún programa en tu ordenador para tener tu día a día organizado; márcate alertas para las cosas que tienes que hacer, pero también para los descansos; aprende a usar el correo de forma funcional, evitando CC innecesarios, y “evangeliza” a tus compañeros en el uso racional de esta herramienta; aprende a desconectar y a racionar tus ratos de despiste en Internet que te impiden cumplir tus tareas a tiempo…

- Tómate respiros tecnológicos. Estar desconectado te hará bien, y lo mejor de todo, te darás cuenta de que el mundo no para de girar si no contestas un correo inmediatamente.

- Mantén una buena postura y descansa la mirada cada media hora, apartándola del monitor y mirando algún punto fijo ( “del mundo real”) a unos cuantos metros de distancia. Un sinfín de correos por contestar con los ojos irritados y las cervicales doloridas pasará de ser estrés a un auténtico infierno.

- Usa iD-Stress en tu iPhone y relájate en pocos minutos con alguno de los ejercicios que te proponemos.