
Vacación rima con ilusión…
¡Pero no siempre para todos! hay varias maneras de pasar las vacaciones: viajes, en el hogar, en el extranjero, con la familia… Pero la clave de todo esto es, por supuesto, hacer algo que deseemos disfrutando del tiempo!
Para muchas personas el estrés proviene por un cierto sentimiento de culpabilidad. Por ejemplo, asociado al trabajo, aquellas personas que tienen una cierta responsabilidad a su cargo y que, sin embargo, en esos días de vacaciones tan esperados llevan el trabajo a sus vacaciones.
¡Cuidado! Una implicación profesional es positiva, pero es necesario saber desconectarse completamente para saber auto-regenerarse porque no es solamente necesario, sino vital. Este es precisamente el momento para aprender a delegar y gestionar las cuestiones más urgentes y, también, es el momento de tomarse un tiempo para uno mismo.
¡Tienes derecho a tener tus vacaciones!
Se debe saber que el cerebro se puede saturar. Si vamos más allá de algunos límites mentales, el cerebro encontrará su propia manera de desconectarse y, muchas veces, esa manera no será la que conscientemente hubiéramos elegido.
Muchas personas “caen” enfermas durante los primeros 10 días de sus vacaciones! Por ejemplo, resfriado, alergias o fatiga crónica…
Esto es porque no hemos sabido escuchar a nuestro cuerpo que cada día acumuló fatiga o emociones difíciles aún teniendo a nuestra defensas inmunitarias, “mental y física”, en caída libre …
Darse conscientemente el permiso de estar en vacaciones, es importante!
Para otras personas, el estrés de vacaciones provoca un sentimiento de angustia.
Un consejo: pararse, sentarse, respirar y analizar este sentimiento, saber porqué poco a poco inconscientemente nos invade! ¿Será que esa angustia se revela por el temor de aburrirse o al estar con la familia? si este es el caso, es preferible coger una pausa y disfrutar de ese momento.
¡Haga un buen uso de ese momento!
En otros casos, las vacaciones sólo provocan una multitud de inquietudes, sin que se las relacione tanto a la culpabilidad o la organización del trabajo.
Unos pocos ejemplos:
- El miedo a volar,
- Los preparativos, el miedo a olvidar algo,
- La ansiedad y lidiar con el cambio o el ritmo,
- O simplemente temen que la fiesta tan esperada vaya mal.
Para cada problema existe solución, pero para encontrarla necesitamos nuestra calma y nuestra respiración. Nos ayudará a observar mejor la situación, sin a priori y sin prejuicio, hacia uno mismo o hacia a los demás, entonces después, podremos identificar las diferentes opciones para evitar el estrés pre-vacacional. Es en momentos como estos que tenemos que apaciguar nuestra conciencia y aprender a relativizar.
Algunas otras maneras de gestionar el estrés:
-Al miedo a volar: ¿Podemos preguntarnos si este miedo está realmente justificado o si es la mala imaginación que se vuelve más fuerte? Algunos días antes de volar, se puede practicar la respiración emocional consciente de modo preventivo y, también, practicar el ejercicio de relajación muscular de todo el cuerpo con una visualización que le permita llegar a su destino de modo sereno.
Para aquellos que tienen iPhone o iPad, durante el vuelo y con los auriculares, pueden escuchar su ejercicio favorito de relajación en la aplicación iD-Stress, ya sea la relajación de base o el Panic Button, sin olvidar el ejercicio del Gesto Relax o, simplemente, ver el video sobre la respiración emocional. ..
!El objetivo es de dirigir la mente hacia la relajación que es una buena solución y no hacia el problema, el miedo o la mala imaginación.
Organizar su salida:
-A fin de limitar la tensión de los preparativos, es importante planificar con antelación y tener una buena información sobre su destino. Permitirá reducir los miedos y, posiblemente, evitar un choque cultural posible.
-Equipaje: hacer una lista unos pocos días antes para saber lo que se debe llevar. De este modo, ayudará a distinguir lo esencial de lo superfluo y evitará viajar con demasiadas maletas.
-Hacer una lista de las cosas importantes que hacer antes de la salida, tales como el corte del agua, el gas, quién regará las plantas, dejar las llaves a un familiar o un vecino…
-No olvidarse de comprobar las fechas de validez de los documentos de toda la familia.
-Mentalizarse en aceptar el cambio, porque un viaje implica cambio de hábitos, por lo tanto, hay que aceptar la pérdida de las rutinas enfrentándose al imprevisto con filosofía y humor.
Y, por último, para muchos de nosotros, sólo se trata de aceptar que no tenemos obligaciones durante este tiempo llamado “vacaciones”. Programar para sí mismo o para los niños actividades no significa sobrecargarse en actividades y en visitas turísticas…
Relajarse y tomarse momentos de relax no significa perder el tiempo!
El estrés mal gestionado daña el cuerpo y debilita la mente. Disfrute de una vacaciones bien merecidas para relajarse, respirar y tomarse un tiempo para conocerse mejor!
Su cuerpo y su mente se lo agradecerán, porque lo vale bien!
Ana Lombard
Terapeuta Integral. www.enlacebcn.com. www.idstress.com