El estrés en día de elecciones

Un colegio canadiense espera el recuento de los votos. Cabe pensar que muchas de esas papeletas tienen a un votante estresado detrás. La imagen es de Fairfax County y cuenta con Algunos derechos reservados.

Viendo a los agotados políticos el día de elecciones uno casi siente pena por ellos. Remarcamos lo de “casi” porque la situación económica ha despertado no poco descontento con la clase política y son muchos que más que lástima, sienten algo de vergüenza. Pues de acuerdo con un artículo publicado en la sección de ciencia del New York Times, puede que a partir de ahora muchos no sientan ni eso.

El periodista Sam Roberts menciona en el rotativo americano un estudio científico que analizó la saliva de los votantes de un pequeño pueblo israelí justo antes de entrar al colegio electoral a ejercer su derecho a voto. Los resultados del estudio revelaron un alto nivel de hormonas segregadas por las glándulas suprarrenales, que se dedican, ni más ni menos, a regular las respuestas al estrés. ¿Quién dijo que ya no nos tomábamos en serio nuestra responsabilidad democrática? Parece que nuestra contribución a que uno u otro candidato gobierne puede provocar respuestas muy similares a cuestiones que forma directa en nuestro día a día.

Otros estudios confirmaron que, además de hacer pasar un mal rato al electorado, el estrés de los votantes puede tener efectos directos sobre los resultados de las elecciones. Los altos niveles de estrés nos hacen más propensos a tomar decisiones irracionales. Según expertos de la Universidad de Michigan el estrés puede ser la explicación al llamado “Síndrome de Kansas”, que se refiere a situaciones en las que el electorado vota en contra de sus propios intereses.

Los médicos israelíes creen que el hecho de votar en un lugar extraño es la causa más probable del estrés. Seguramente, la situación te será de lo más familiar: entrar en un lugar público, con colas de desconocidos, encontrar tu nombre en una lista, preguntarte constantemente si has hecho bien votando a tal opción política sino si has marcado esa opción o no te has equivocado de papeleta durante el proceso y un largo etcétera hasta que el voto entra en la urna y sales del colegio electoral angustiado pensando que, lo hayas hecho bien o mal, ya no tiene solución.

¡Uf! …Además ¡se acercan elecciones! El artículo da una solución. Para no agobiarte y poder ahorrarte ese mal trago: votar por correo. Además de hacerlo desde tu casa, te olvidas de planear dónde vas a estar el domingo de elecciones.

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