Meditar sobre el momento presente

Meditar sobre el momento presente no consiste en analizarlo sino más bien en percibirlo estando conectado a todas las sensaciones y sentimientos, sean cuales sean.
También es sentir esa vibración muy especial  que tenemos en cada uno de nosotros, que es la vida. Vivir esa vibración interna sin pensar o reflexionar, únicamente vivir plenamente la experiencia del momento presente, saboreándola y sintiéndonos existir.
¡Esto sería la vivencia!

Para ayudarnos a ser más consientes del momento presente, tenemos nuestra respiración.
Concentrándonos conscientemente en nuestra respiración, podemos sentir el aire que entra por la nariz y lentamente va oxigenando y regenerando todo nuestro cuerpo. Podemos también sentir el aire en contacto con la piel de nuestra cara, siendo una sensación suave y agradable..

El aire es invisible, pero presente, por lo tanto existe. El aire nos permite vivir, como también nuestro soplo vital, que está presente en todo nuestro cuerpo.
Esta es la manera más potente de conectarse al presente.

Os propongo un pequeño ejercicio  para conectarse a nuestro momento tan vital: nuestro presente, el que nos permite desarrollar sensaciones y sentimientos positivos.

- Nos sentamos cómodamente y cerramos los ojos, observamos los ruidos de nuestro alrededor y los dejamos existir libremente, los aceptamos y encontramos nuestro lugar en el espacio presente, a donde estamos.
-  Nos concentramos ahora sobre nuestra respiración. Llevamos nuestra respiración a nuestro vientre, más especialmente a nuestro ombligo.
Al inspirar el aire por la nariz, hincharemos el vientre-ombligo.
Al soplar por la boca, deshincharemos el vientre-ombligo.
Si os parece difícil, podéis bostezar hinchando el vientre, relajando los hombros y, luego soplar por la boca deshinchando el vientre-ombligo.
Poco a poco, continuamos con esta respiración pero a través de la nariz y boca.

Permanecemos con esta respiración durante algunos minutos, estando atentos al recorrido del aire en nuestro cuerpo y en nuestras sensaciones.

Ahora nos concentramos en el aire que esta en contacto con la piel de nuestra cara, percibimos todo nuestro cuerpo oxigenado, percibimos también  la piel de la cara, como poco a poco se va relajando cada vez más, como si la piel de la cara se volviera cada vez más lisa… podemos vivir todas la sensaciones agradables y vivimos los sentimientos de bienestar, de tranquilidad. No buscamos analizar nada, únicamente vivimos este momento tal cual, saboreándolo y estando conscientes de la presencia agradable de nuestro cuerpo, de nuestras emociones.

¡Nuestro cuerpo y mente están en armonía! Abriremos los ojos guardando estas sensaciones y sentimientos tan agradables durante todo el día.

Ana Lombard
Terapeuta en gestión del estrés y creadora de iD-Stress.

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