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Nuestra libertad como seres humanos reside en el uso de nuestra fuerza de voluntad. No obstante el reto está en sentirnos lo suficientemente seguros para ejercer su poder y ser libres.

La fuerza de voluntad nos protege del control de los impulsos no deseados, hace que haya coherencia entre los que decimos, pensamos y hacemos. Es la capacidad que tenemos para lograr nuestras metas.

Podemos pensar en la voluntad como un músculo del cuerpo que se fortalece con el uso y que se debilita con la falta de estimulación. Por eso hay que plantearse un entrenamiento consciente para fortalecerla de manera rutinaria.

Aquí unos tips que os ayudarán a entrenar la voluntad y hacerla fuerte:

Establece tus objetivos con claridad: mientras más claros tengas tus objetivos también lo serán sus estándares de autocontrol y los límites no se mezclarán en tu cabeza.

Presta atención y lleva un registro: tienes que tener en mente la conducta que quieres gestionar. Esto te ayudará a motivarte y evitar la distracción que desoriente el foco del objetivo.

Comparte tu voluntad: el foco es más fácil de lograr contando con el apoyo de tu entorno social. Asimismo también generarás recompensa y reconocimiento con los resultados que vayas obteniendo.

Administra tus esfuerzos y recarga las energías: tal como entrenar cualquier músculo del cuerpo es importante también descansar, dormir bien, tener momentos de no hacer nada y reponer energías con refuerzos positivos que te permitan continuar. La meditación es una excelente alternativa que te ayudará a lograr la calma mental y corporal.

Potencia tu motivación: la motivación debe ser independiente de los mecanismos de autorregulación, no debes reprimirte ni bloquear lo que te motive para lograr el autocontrol.

Identifica lo que te estorba y genera impulsos negativos: siempre estará presente la bipolaridad de los deseos, ese que te lleva a la gratificación inmediata y no te deja reflexionar sobre las consecuencias, controlándote. Pero también está el otro lado racional el que te deja ver más allá. Reconociendo que existen ambos identifica lo que genera los negativos, y escoge los que te lleven a tus objetivos.

Y finalmente, perdona tus errores: cometer errores es de humanos, por lo que debes aprender a superarlos para no quedarte en la culpa y mucho menos pensar en el fracaso.


Ana Lombard

Terapeuta Global – Cuerpo, emociones & estrés

Fundadora del Centro Enlace, “Terapias Naturales Cuerpo y Mente”

Creadora de iDStress App

@AnaEnlace