Vacaciones

«¡Sí, sí, el cole se ha acabado!»

Para los adolescentes la última campana del cole marca el inicio del verano, lo que rima con libertad y el descubrimiento. Para los padres, en cambio, es una inquietud sobre sus muchas ocupaciones además de una presión financiera. Esta época crea un abanico de inquietudes marcadas por la incertidumbre de qué van a hacer sus hijos durante todo el tiempo, añadiendo para muchos padres un gasto económico extra para llenar los días de diferentes actividades.

¿Cómo ganar serenidad  para disfrutar plenamente del verano?

Las queridas colonias

Mejor que dejar a sus hijos sin hacer nada en casa, muchos padres envían a sus hijos de colonias o campamentos de verano. Esta solución combina el mérito de poder entretener agradablemente a los hijos con el de regalar a los padres un momento de tranquilidad, liberados durante unas semanas de la logística familiar.

Pero esta solución también puede convertirse en una fuente de estrés. Recibí en una consulta una madre que después de un año duro de trabajo no tenía el dinero para enviar a su hijo de colonias. Sintiéndose culpable del eminente aburrimiento de su hijo, dudaba de sus capacidades para organizarse bien y ser una buena madre, se sentía angustiada por dejarlo solo durante todo el día.

La presión del tiempo libre

Esta pregunta es constante en mis consultas veraniegas. Todo el año, los niños están bajo el control del colegio y los padres saben que en caso de un problema éste les llamará. En cambio en verano, si no se tienen los medios para ofrecerles otras actividades, los adolescentes deberán ser autónomos y cuidarse ellos mismos.

Otra madre me explicaba que sentía una profunda inquietud por dejar a su hija sola todo el día, temía que su hija no se controlase e hiciese las tonterías típicas de la edad como beber alcohol, o ver a chicos. Esto le hacía sentir desubicada y no sabía cómo dejar de angustiarse. Estaba triste por no poder ofrecerle a su hija unas actividades chulas.

 Cuando la tecnología expande sus buenas ondas a la educación

El verano rompe con la rutina y es una buena ocasión para desarrollar la confianza y nuevas formas de comunicación. Por ejemplo, con la creación de un grupo familiar de WhatsApp permite comunicarse y responder de forma fácil. El día anterior los padres y los hijos se pueden poner de acuerdo sobre los planes y horarios del día siguiente. Se trata de una acción preventiva, si algo cambia en los planes, solo hará falta decirlo en el grupo.

Este método permite amortiguar muchas angustias, alivia a toda la familia y enseña de modo preventivo a comunicarse fomentando la confianza mutua. Además, enseña a nuestros hijos a reflexionar antes de actuar.

Una vez en consulta, un padre me comentó que a veces guiarlos es mejor que decirles que no a todo, y ¡es verdad! Pero hay momentos en los que se tiene que saber decir no, otros en los que tienes que  dejarles descubrir las cosas por sí mismos y otras veces, dejándoles equivocarse (sin que se hagan daño) y así pueden aprender de sus vivencias.

Hablar de dinero sin tabú

En todas estas discusiones entre padres e hijos planea de forma implícita el tema económico. Los adolescentes suelen pensar que sus padres son tacaños, pero la realidad es mucho más compleja. Con un presupuesto limitado  organizar las vacaciones es complicado. Si el adulto explica la relación de gastos a su hijo, como lo que cuesta el alquiler o la electricidad entre otras facturas, éste podrá entender mejor el presupuesto restringido, incluso en verano.

El otro día, un niño me comentó: “¿Te das cuenta? ¡Mis padres no se enrollan, cuando les pido 10 € al día, me contestan que es demasiado!” El niño solo tiene la dimensión de la unidad  y no tiene una percepción global (no suma los 10 € diarios al mes). Nuestro rol de padres es de hacer entender a los hijos que tienen que ver la globalidad sin culpar. Estas reflexiones le ayudan a responsabilizarse y comprender que el dinero se debe gestionar. Los hijos, como parte del núcleo familiar, deben estar al corriente de las dificultades e incluso tener la oportunidad de aportar soluciones.

 Dejar las emociones en libertad

Al darles las llaves de nuestras dificultades se activará su compasión y así enriqueceremos nuestro vocabulario emocional en la relación con ellos y transmitiremos que no somos robots sino personas de carne y hueso.

En general, las vacaciones son un buen momento para fomentar la comunicación a nivel familiar. Decirles: “Vas a tener otros deseos y una cierta libertad, pero no debes olvidar que nosotros, como padres, tenemos también que descansar y necesitamos tener tiempo para reunirnos y relajarnos como familia. Esto no afecta a tu libertad, sino que es parte de la convivencia familiar”.

Ante el deseo de recompensa inmediata por parte de los adolescentes: “el año escolar ha finalizado, me paro y ahora puede hacer cosas chulas”, los padres deben verbalizar también sus deseos como núcleo familiar, disfrutando del tiempo de vacaciones para estar con ellos.
También podéis enviar a vuestros hijos un bonito Whatsapp con la cita de Frédéric Martinez, de su Petit Eloge de vacances: Acepta los caprichos del tiempo, acepta lo inesperado; el silencio y el tiempo de inactividad. Sabiendo aburrirte. Estos pequeños sacrificios configuran la esencia de las vacaciones. Esto nos abre un nuevo campo para la reflexión.”

 


Ana Lombard

Terapeuta Global – Cuerpo, emociones & estrés

Fundadora del Centro Enlace, “Terapias Naturales Cuerpo y Mente”

Creadora de iDStress App

@AnaEnlace