Día de la Mujer Elena 2018 foto3

 

Elena tiene 17 años y también tiene filofobia.

“¡No quiero ser mujer! No quiero ser adulta. No quiero crecer.”

Crecer es sufrimiento. Crecer significa tener responsabilidad. Crecer es sufrir por amor. Crecer es abandonarse a uno mismo y dejar de lado la feminidad priorizando otros elementos y valores antes que uno mismo. Crecer es parecerme a mi madre y no, no quiero.

¿Y todo esto? ¿Cómo pueden todos estos pensamientos abordar por completo el universo de una adolescente de 17 años? Generando una cruda masa de conflictos internos y tantas emociones desagradables que realmente impidan una evolución personal y constante crecimiento en la etapa adolescente.

Para Elena, ser mujer es dejadez. Es alimentar a un gordo y feo mounstro color verde que no hace más que crecer con el tiempo. Y si a sus propias pruebas se remite, Elena no hace más que ver a su madre luchar contra sus miedos y la necesidad de asumirse económicamente e independizarse como la mujer divorciada que es.

Elena piensa que nunca será capaz de enfrentar una vida tan difícil como la de su madre. “¿Cómo a estas alturas aún no lo tiene todo resuelto? ¡Debería! ¡Ya es grande y es una madre!”

¡Cuántos sentimientos encontrados! Una mujer de apenas 17 años cuestiona con gran rabia contenida a su madre, por sufrir tanto, por haberse dejado abandonar y a la vez la admira, discretamente y cuando la rabia se va, por seguir adelante. Porque a pesar de los problemas del día a día la madre de Elena intentaba estructurar su vida profesional, pagar facturas, mejorar. Lo intentaba. Pero la rabia regresa, la observa fijamente y ve a una mujer sin arreglarse, perdiendo la coquetería y las ganas de verse bien, sin pareja, sin acompañante y sin planes para el fin de semana. ¿Por qué la admiraría? ¿Por qué la querría?

La madre, decía, “¡Ánimo Elena! Tienes que estudiar para ser una persona completa. En este mundo de hombres, todo está hecho a medida y pensado por y para los hombres.” Esto, ha creado en Elena, un trauma. Sin saber cómo canalizar todo este sufrimiento, se rebela y ha decidido ahora no comer.

Por lo tanto: tiene un físico más de hombre ya que no está desarrollando su parte femenina (el cuerpo de mujer).

La madre, inmersa en su propio universo de conflictos personales y batallando con una dura depresión, deberá intentar explicarle a la hija que una mujer puede ser feliz cambiando ciertos patrones estereotipados de la vida para iniciar una buena evolución. Tarea que comienza en casa. Deben romper patrones para darse oportunidades de crecimiento e ilusión y así, poder confiar más en sí mismas.

Ana Lombard, creadora de idstress APP y CEO del Centro Enlace comenta: “Ser feminista no se trata de hacer las comparaciones entre hombre y mujer, se trata más bien de entender sin prejuicios que cada uno de nosotros tenemos un rol, una función y una complementariedad hacia el otro”

¿Continuamos viviendo en un mundo machista? ¿Qué le aconsejarías a Elena o a su madre? Comparte tus comentarios con libertad aquí y dale PLAY a la meditación Idstress “CONFIANDO EN MI” de nuestra Categoría Autoestima para iniciar el aprendizaje de transmitir y recibir.Ana Lombard, creadora de idstress APP y CEO del Centro Enlace Terapias Naturales comenta: “Ser feminista no se trata de hacer las comparaciones entre hombre y mujer, se trata más bien de entender sin prejuicios que cada uno de nosotros tenemos un rol, una función y una complementariedad hacia el otro”

¿Continuamos viviendo en un mundo machista? ¿Qué le aconsejarías a Elena o a su madre? Comparte tus comentarios con libertad aquí y dale PLAY a la meditación Idstress “CONFIANDO EN MI (6:00 min)” de nuestra Categoría Autoestima.

Todo aprendizaje empieza con uno mismo para poderlo transmitir y recibir.


Ana Lombard

Terapeuta Global – Cuerpo, emociones & estrés

Fundadora del Centro Enlace, “Terapias Naturales Cuerpo y Mente”

Creadora de iDStress App

@AnaEnlace

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