GRACIAS a todos

Gracias a todos

Has pensado en ¿cuántas veces has dado las gracias hoy? y ¿cuántas veces te has quejado hoy?

A veces no lo hacemos conscientemente pero es un hecho que diariamente estamos más pendientes de todo lo que no está bien y de resaltarlo con quejas, más que de todo lo que sí está bien y ser agradecidos por ello. Y es que reconocer que tenemos más de lo que valoramos no es una práctica fácil de concientizar. La gratitud es un regalo que nos hacemos en el momento que reconocemos nuestras riquezas.

La gratitud nos permite ganar seguridad cuando creemos que no tenemos nada y sentir paz cuando somos capaces de ver a quiénes tenemos en nuestras vidas a pesar de sentirnos solos en un momento determinado. La gratitud puede cambiar nuestro día a día y nuestras vidas,  cuando damos la oportunidad de reconocer lo que tenemos y de compartirlo.

Para entenderlo mejor,  hay que primero saber que agradecer no es un formalismo. No tiene que ver con ser educado y de decir ”gracias” por un servicio o para dar nuestro reconocimiento a una labor.

Agradecer empieza por ver a nuestro alrededor o al pasado, e identificar a aquella persona que sin esperar nada nos ayudó. Muchas veces, sin siquiera saberlo o sin intención. Agradecer es conectar con una emoción propia y compartirla con quien la ha causado.

 

¿Qué nos detiene?

Existen varios obstáculos que nos ponemos para ser agradecidos. Entre ellos están, el miedo al qué dirán, la sensación de que ya es demasiado tarde, la soberbia u orgullo que nos pueden hacer dudar, el pensar que será recíproco o correspondido, y la timidez, entre otros.

Para derribar estos obstáculos podemos empezar por identificar aquellas cosas que de forma evidente nos hacen sentirnos agradecidos y diariamente dedicar unos minutos para apreciarlo. Este proceso ayudará a valorar a aquellas acciones, situaciones o personas que mejoran nuestras vidas.

Asimismo, aquí comparto maneras de practicar la gratitud, el objetivo es que vivamos más felices cada día y en un momento ya no haga falta preguntarnos cuántas veces nos hemos quejado hoy, porque simplemente las cosas por las que estamos agradecidos son mayores a las que no.

Muestra tu aprecio por los que te rodean: en la vida cientos de personas colaboran porque las cosas funcionen, desde el cartero, la persona que ha preparado ese café que despertó tu mañana o simplemente el que dio los buenos días en el ascensor. Y quizás nunca vayamos a llegar a conocer a estas personas, pero reconocer el valor de lo que aportan siendo agradecidos, será suficiente para disfrutar más ese momento y quizás, cambiar sus días también.

Siéntete vivo cada día: busca pequeñas razones que te motiven cada día a convertirlo en un buen día. No importa cuál pueda ser, desde una llamada, una canción, una comida deliciosa y saludable, o ver a ese amigo que hacía tiempo que no veías. Parte de sentirnos agradecidos y vivos es poder darnos lo mejor a nosotros mismos.

Disfruta del mundo que te rodea: no te limites a tus caminos rutinarios, atrévete a alzar la mirada y reconocer las bellezas que te brinda un nuevo día. Toma un paseo escuchando música, pasea un rato al salir del trabajo antes de llegar a casa, ve de compras al mercado y mézclate con tu comunidad. Literalmente, toma un respiro de la rutina automática y detente a apreciar lo que tienes a tus pies.

Aprecia el ahora para compartir con tus seres queridos: hoy somos afortunados por todo lo que tenemos, desde los alimentos en nuestra mesa, poder respirar saludablemente, hasta sentirnos activos. Tenemos muchas cosas y razones por las que compartir con los que más queremos ahora, sin tener que esperar a mañana, el próximo cumpleaños o el año entrando. Ahora es el momento perfecto! 

 


 

Ana Lombard

Terapeuta Global – Cuerpo, emociones & estrés

Fundadora del Centro Enlace, “Terapias Naturales Cuerpo y Mente”

Creadora de iDStress App

@AnaEnlace

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *